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☦️ El Siervo Malvado- Domingo 11 Post-Pentecostés/ TONO 2

15 ago
5 min de lectura
Boletín ortodoxo Nro. 910/ Año XIX-09
Boletín ortodoxo Nro. 910/ Año XIX-09

Domingo 11 Posterior a Pentecostés/ TONO 2


 EPÍSTOLA:

1Corintios 9:2-12

EVANGELIO:

Mateo 18:23-35

COLOR LITÚRGICO:

Dorado

 

☦️ ¡Señor, ten piedad de mí, porque soy un pecador!


Las lecturas que nos trae el calendario para este domingo, corresponden a la primera carta del Santo Apóstol Pablo a los Corintios que, habla sobre los derechos de Pablo y, el evangelista san Mateo, contiene la parábola del “siervo despiadado”. Esta narración está precedida del “perdón de las ofensas”, donde Jesús dice a Pedro que “al hermano que ha pecado contra mí, se le debe perdonar hasta setenta veces siete”.


Es esta la majestad de Dios: “el perdón, su misericordia”. Jesús, compara al reino de los cielos con el rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. En el momento en que se termine nuestro paso por la tierra, hemos de llegar ante el supremo juez y, allí será el tiempo de “ajustar cuentas con Dios”.


El siervo de este pasaje debía diez mil talentos. Era una suma elevada de dinero. Esta cantidad era impagable durante toda la vida para este siervo y, él además no tenía con qué pagarla. Este hombre que se postra ante el rey se echa a sus pies y suplica, debe ser el cuadro que nos muestra a nosotros mismos cuando estamos en presencia del Señor, por el hecho de estar ante nuestro Dios; es preciso doblegarse ante el Señor para obtener su misericordia.


El siervo suplica paciencia; no pide el perdón de su deuda, pues, confía y espera que, si se le prolonga el plazo, podrá cancelarla. ¿Cuántas veces al tratar de acercarnos a Dios, nosotros hacemos lo propio, e intentamos enderezar nuestra vida, nuestro actuar, nuestra conducta pecaminosa; pero lo pretendemos hacer después de…?”. Ese “después de”, es un acontecimiento futuro e incierto.

Decíamos que la magnificencia de Dios es su benevolencia, su bondad, su amor por los hombres ilimitados. El Señor es compasivo y misericordioso, siempre nos da más de lo que nosotros le pedimos. Él nos da libertad de maniobra; somos libres para optar por el bien o para el mal. 


Cuando el siervo encuentra a su deudor lo agarra por el cuello, ahogándolo. Y el deudor, se echa a los pies del siervo y le suplicaba. Se trata entonces de la repetición de la escena en la que el siervo se vio involucrado con su rey; con la salvedad de que, en ella NO se presentaron signos de violencia. El Señor es sinónimo de paz; paz espiritual. Dios nos da la paz interior, para que nosotros la concedamos a nuestros hermanos. El siervo despiadado, no consintió, sino que fue y lo metió en la cárcel. Conducta también contraria cuando él mismo había suplicado para que se le ampliara el plazo y logró algo mucho mayor: “el que su deuda le fuera perdonada”.


Los compañeros del siervo indignados le contaron a su señor y, él mandó que lo llamaran a su presencia y le dijo: ¡siervo malvado!” ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?’’.  Esas ofensas que a menudo recibimos del hermano, deben perdonarse, para poder nosotros también lograr el perdón de Dios. La piedad que tengamos con el prójimo, es verdadera si se manifiesta asimismo en el amor al prójimo. Y, prójimo es todo hombre que nos encontramos en el camino. 


Dios, es tardo para la ira; Él no quiere que sus hijos se pierdan. No desea entregarnos al demonio y al infierno para que seamos torturados. El Señor solo nos pide que perdonemos de corazón a nuestro hermano.

En estos tiempos en nuestra patria, es necesario que el Señor conceda a quienes son víctimas y victimarios, la paz; esa paz que de lo alto viene y que, salvará el alma de todos.

 

Pidamos al Señor un corazón blando; que ese corazón de piedra que muchos tienen, ceda.  Cuando pedimos a Dios por el perdón de nuestras deudas, también decimos: “así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. Es esa la regla que nos dejó Jesús. Y como dice San Lucas:  "si tu hermano pecare contra ti y se arrepintiere, perdónale”.

 

+La Iglesia Ortodoxa vive el Ayuno de la Dormición


 

Una de las preparaciones espirituales más amorosas del año litúrgico. En nuetras comunidades, este ayuno posee un carácter profundamente tradicional, heredado de los monasterios y de la piedad popular que, desde tiempos antiguos, ha visto en la Theotokos la protectora de los fieles y la guía segura hacia Cristo. Los viejos calendaristas, especialmente en las tradiciones rusa y rumana, insisten en que este ayuno no es solo una disciplina ascética, sino una forma de acompañar a la Madre de Dios en su tránsito, imitando la actitud de los apóstoles que fueron reunidos milagrosamente para despedirla. Por eso, el ayuno se vive con sobriedad, silencio interior y una ternura espiritual que impregna cada gesto litúrgico.

 

Durante estos días, la abstinencia alimentaria se observa con rigor: se evita la carne, los lácteos y, en muchos lugares, también el pescado, siguiendo la antigua práctica monástica. Pero los Padres nos recuerdan que el verdadero ayuno es el del corazón. Se exhorta a los fieles a reconciliarse, a abandonar las distracciones, a intensificar la oración y a cultivar la humildad. En las comunidades rusas, se considera que este ayuno es un eco del ayuno de la Natividad, pero con un matiz más contemplativo, porque prepara la mirada al contemplar el paso a la gloria de la Theotokos. En las comunidades rumanas, se conserva la costumbre de dedicar cada jornada del ayuno a una virtud mariana: la obediencia, la pureza, la mansedumbre, la intercesión. Así, el ayuno se convierte en una escuela de imitación de la Madre de Dios.


La oración ocupa un lugar central: Los viejos calendaristas celebran con especial devoción los Paraklesis (Параклисный канон), que se cantan casi diariamente. Estos himnos, llenos de súplica y confianza, expresan la certeza de que la Theotokos es refugio y amparo. En las iglesias rusas, se entonan con melodías mucho mas antiguas, a veces de origen Znamenny (знаменный распев), que envuelven al fiel en un clima de compunción suave. En las iglesias rumanas, los Paraklesis se acompañan de lecturas patrísticas sobre la Dormición, especialmente de San Juan Damasceno y San Andrés de Creta, cuyas homilías han sido preservadas y transmitidas en las comunidades como tesoros espirituales. Estas lecturas recuerdan que la Dormición es la victoria de la humanidad en la persona de María, la restauración plena de la imagen divina.

 

La preparación litúrgica también es intensa. Los templos se adornan con flores, se coloca el epitafio de la Theotokos y se organizan vigilias donde se canta el Oficio de la Dormición con solemnidad. Los fieles se confiesan con mayor frecuencia, buscando llegar a la fiesta con el corazón purificado. En muchas comunidades, se conserva la antigua práctica de bendecir hierbas y flores en la víspera, símbolo de la renovación de la creación en la Dormición. Finalmente, el día de la fiesta, la Iglesia celebra la Dormición como una Pascua mariana: la Theotokos, imagen perfecta de la humanidad restaurada, entra en la gloria y confirma la esperanza de todos los fieles.

 

 

Santoral

Domingo 11 Post-Pentecostés/ TONO 2


Domingo16: 

Monje San Isaac- Abad de Dalmacia,  (Siglo IV)          

(1 Cor 9: 2-12/Mt 18: 23-35)


Semana 12 Post-Pentecostés/Tono 2


Lunes 17: 

Los Siete Jovenes Martires de Efeso (Siglo III)

(2Cor 5:10-15/Mc 1:9-15)


Martes 18:

 Eusignio de Antioquía 362. 

(2Cor 5:15-21/Mc 1:16-22)


Miércoles 19:

SANTA TRANSFIGURACIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

Mañ: Lc 9:28-36, Lit: 2Ped 1:10-19/Mt 17:1-9 (2Cor 6:11-16/Mc 1:23-28)


Jueves 20: 

Dometio el Persa y sus dos discípulos (362)

(2Cor 7:1-10/Mc 1:29-35)


Viernes 21: 

Emiliano Ob-Cyzicus: Confesor/ San Gregorio el Sinaíta (1268 d.C.)

(2Cor 7:10-16/Mc 2:18-22)


Sábado 22: 

Apóstol Matías (siglo I)

(Hch 1:12-17,21-26/ Lc 9:1-6)

(1 Cor 1:26-29/Mt 20:29-34)

 
 
 

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