🙏🏻 Semana 4 Post. Pascua/El Paralítico de nacimiento/ TONO 3
- ☦️ Rev_P. Estefan

- hace 20 horas
- 5 Min. de lectura

EPÍSTOLA:
Hechos 9:32-40
EVANGELIO:
Juan 5:1-15
COLOR LITÚRGICO:
Rojo
Las lecturas que nos trae el calendario de la iglesia ortodoxa para este domingo, corresponden a los Hechos de los Apóstoles que nos habla de la curación de Eneas y, de cómo Dorcas es resucitada; el evangelista San Juan nos relata el pasaje del Paralítico de Betesda.
Como nos podemos dar cuenta, hoy estamos “cargados” de milagros, de “signos” como lo dice san Juan en su obra. En la curación de Eneas, encontramos símiles parecidos a lo contenido en el pasaje del evangelio: un paralítico, una camilla, ocho años de estar postrado y, una orden de arreglar el lecho (camilla) y, de levantarse. En la resurrección de Dorcas, también hay un acto de incorporarse, a la orden dada por Pedro de que se levantara.
En la sanación del paralítico, hay una piscina y, por lo tanto se habla del agua que con la agitación que en ella se hace un ángel produce la curación de cualquier mal. La Pascua, es un paso de muerte a vida; de la oscuridad a la luz. En este tiempo pascual, hablamos en el domingo de Tomas de una nueva creación espiritual ante la confesión que hace el discípulo; en el domingo de la Miróforas las encontramos a ellas como portadoras de la gran noticia: ¡Cristo Resucitó!. Es la nueva creación espiritual de la humanidad. Hoy seguimos en la misma tónica pues se hace mención de la sanación que hace Jesús de un hombre; curación que sucede sin que se le hubiera solicitado, pues Jesús al verle tendido se mueve a compasión.
Este hombre nos dice el evangelio, que llevaba 38 años enfermo, lo que nos pone a pensar en una persona paciente, en un hombre que confiaba su sanación por la acción del agua de la piscina. Esta espera de tanto tiempo, es reconocida por el Señor y, nos impulsa a reflexionar sobre cuando desesperamos por recobrar la salud, el bienestar, la estabilidad, nos hace que nos alejemos de la mano de Dios, y no nos detenemos a pensar que el tiempo del Señor es distinto al nuestro.
Ante la pregunta que le hace Jesús sobre si quiere recobrar su salud, el hombre responde: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina…”. Y esa parece ser la respuesta nuestra ante muchas circunstancias de la vida diaria, cuando mostramos desinterés por las cosas de Dios, y no acudimos a la piscina que el Señor fundó para nosotros: la iglesia. La iglesia es una piscina gigantesca; allí podemos asistir como enfermos espirituales, como paralíticos en la fe; cuando estamos atados por una serie de cosas, de complejos que no nos dejan movernos libremente ya que tenemos atrofiados los sentidos, la mente y el corazón. Tenemos ceguera espiritual; aunque tenemos ojos no vemos lo que sucede a nuestro alrededor; así estemos rodeados de mucha gente, estamos solos en nuestros pensamientos por razones de egoísmo. Padecemos de muchas enfermedades como la falta de amor, de afecto.
En la sociedad actual de consumismo y de inequidad, estamos pendientes de aquello que no vale la pena, de cosas inalcanzables, de falacias. Pero teniendo la piscina de la iglesia tan cerca, la que con la palabra del Señor y la por Él inspirada nos dice que el Dios está cerca y que, su Santo Espíritu sanador nos puede cambiar la vida. La iglesia nos proporciona no solo la palabra, sino la oración, los cantos, los salmos, los himnos, la adoración, o la contemplación y el silencio.
De manera pues que la invitación es a que como el hombre paralítico de hoy, nosotros arrastremos nuestra invalidez hacia los sacramentos. Esas parálisis que nos han ocasionado las envidias, los egoísmos, las cegueras espirituales; porque mantenemos nuestra mente en cosas banales y por ello es necesario dejar esas muletas que las sostienen. Mantenemos inmersos en las intrigas laborales o académicas que nos absorben y distraen nuestra mente y nos llevan a tener los sentidos atrofiados.
"Levántate, toma tu camilla y anda." Esas son las palabras que nos dice el Señor cuando nos dejamos tocar por el agua de su piscina espiritual; esa camilla está constituida por todos los sentimientos que arrastramos como posiciones de Fariseos, de hipócritas; de ceguera e invalidez en lo espiritual.
"Mira, has recobrado la salud; no peques más, para que no te suceda algo peor". Esta es la sanación más importante que Jesús hizo al paralítico; la de haberle perdonado sus pecados.
¡Cristo Resucitó, en Verdad Resucito!
Domingo 4 después de Pascua: del PARALÍTICO

Se dedica el cuarto domingo de Pascua a la curación por Cristo del hombre paralítico que recuerda el evangelio de San Juan. El hombre es sanado por Cristo mientras espera bajar a la piscina de agua. El mismo evangelio nos recuerda que, mediante el bautismo, nosotros también en la Iglesia, somos sanados y salvados por Cristo para la vida eterna.
En cada uno de los oficios dominicales, cantamos el Canon de la Resurrección y sus himnos, y repetimos la celebración del “primer día de la semana” en que Cristo resucitó de entre los muertos. En cada Divina Liturgia, la lectura de la epístola es tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, contándonos acerca de los primeros cristianos quienes vivían en comunión con el Señor Resucitado. Todas las lecturas del Santo Evangelio son tomadas de San Juan, considerado por muchos como un evangelio escrito especialmente para los nuevos bautizados en la vida nueva del Reino de Dios, mediante la muerte y la nueva vida en Cristo, en nombre de la Santísima Trinidad. Se piensa esto porque todos los “signos”, como se refieren a los milagros en éste Evangelio, tratan de temas sacramentales que involucran agua, vino y pan. Así, cada uno de los domingos después del Domingo de Santo Tomás, con la excepción del Tercero, es dedicado a la memoria de uno de estos “signos”.
Kontakion - Tono 3
Por tu intercesión Divina, oh Señor, como levantaste el paralítico de la antigüedad, levanta así mi alma, paralizada por los pecados y los actos irreflexivos; para que al ser salvo pueda cantarte: "¡Gloria a tu poder, oh compasivo, Cristo!"
Santoral
Domingo 4 Post. Pascua/ EL PARALITICO/TONO 3
Domingo 3:
Teodoto el Triquinate Eremita de Constantinopla/Zaqueo Ap 70
(Hech 9:32-42/ Jn 5: 1-15)
Semana 4 Post-pascua
Lunes 4:
Obispo Jenaro y Compañeros Martires
(Hech 10:1-16/ Jn 6:56-69)
Martes 5:
Epipodio de Lyon, Mr (c. 177)/ Ap.70
Bartolomé (Natanael)
(Hch 10:21-33/ Jn 7: 1-13)
Medio tiempo Pentecostés
Miércoles 6:
Gran mártir Jorge (303).
(Hch 14:6-18/ Jn 7:14-30)
Jueves 7:
Sabas el godo, Martir
(Hch 10:34-43/ Jn 8:12-20)
Viernes 8:
Ap-Ev. MARCOS
(1Pe 5:6-14/ Mc 6:7-13)
(Hch 10:44-11:10/ Jn 8:21-30)
Sábado 9:
Basilio Obispo de Amasea, Martir
(Hch 12:1-11/ Jn 8:31-42)








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