🏺Semana 3 Post. Pascua/ Las mujeres MIROFORAS, el JUSTO JOSÉ de ARIMATEA y NICODEMO/TONO 2 🙏🏻
- ☦️ Rev_P. Estefan

- hace 2 días
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EPÍSTOLA:
Hechos 6: 1-7
EVANGELIO:
Marcos 15:43-16:8
COLOR LITÚRGICO:
Rojo
La Iglesia Ortodoxa dedica este tercer domingo después de la Pascua a las mujeres miróforas, quienes cuidaron del cuerpo de Cristo en su muerte y fueron las primeras testigos de Su Resurrección.
El evangelio para el día, nos trae un mensaje esperanzador “Cristo Ha Resucitado” y nos invita a seguirlo, a buscarlo. En la reflexión sobre este pasaje nos detendremos en un punto en particular y es en la gran piedra que sellaba la sepultura donde había sido depositado el Cuerpo de Cristo. Cuando llegaron las mujeres miróforas al sepulcro el día de la Pascua, se preguntaban entre ellas: “¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”. Pero, el Señor ya había salido, pues, la Vida no podía permanecer retenida por la piedra del sepulcro, ni la incorruptibilidad por el mundo de la corruptibilidad.
Sin embargo, lo que retiene la Vida en el sepulcro y posterga la resurrección de Cristo son las paredes de nuestro corazón, paredes construidas no de algún material de la creación, sino de la misma libertad de las creaturas. A estas paredes, Dios no las puede desplazar: esto lo puede hacer sólo el anhelo del ser humano y su arrepentimiento.
La primera pared que impide la resurrección es “circunscribir la resurrección en el culto”: es decir, celebrar la resurrección de Jesús a nivel del ritual prescrito, las oraciones y los himnos, además de los ayunos que preceden la fiesta y las oraciones que la siguen, pero sin que todo ello pueda romper algo en nosotros. Cuando se convirtió el apóstol Pablo, cayeron de sus ojos como unas escamas (Hch 9:18). Pues, ésta es la función del culto: romper las paredes duras construidas por las condiciones de la vida y el descuido del alma. Sin esta transformación, la vida permanecería en el sepulcro.
La segunda pared es “restringir la resurrección a la costumbre”: es decir, celebrar acorde a la costumbre. Entonces, cambiamos en nuestra vida todas las apariencias, vestidos, relaciones y comida. Vivimos en la fiesta las costumbres que la acompañan. En la Pascua, abundan los encuentros familiares y sociales.
Y todo esto, si bien es bendecido, pero cuando es la única expresión en la Pascua, entonces la Vida permanece prisionera de las paredes del sepulcro. Las costumbres son variaciones con las que se expresa la novedad de la vida. Y la muerte es vaciar el culto de su contenido. Las costumbres deben ser un reflejo de la luz de una nueva vida en los rincones de la cotidianidad. El reflejo de la resurrección y de la nueva vida en la sociedad se expresa en las buenas relaciones. Y el reflejo de la luz de la nueva vida sobre los vestidos es la blancura de los colores del bautismo. Así, cada buena costumbre en la Pascua debe ser una expresión de la resurrección como una nueva vida. Porque la luz proviene de la resurrección, y sin los rayos de la luz, todo reflejo se pierde en la oscuridad.
La tercera pared es “restringir la resurrección en la historia”: es decir, celebrar la resurrección de Cristo como si viviéramos un simple recuerdo de algo acontecido hace dos mil años atrás, tal como haríamos con cualquier recuerdo. De esta manera, creemos que nuestra vida está separada de la vida de nuestro Señor, o que la resurrección no afecta nuestras vidas más allá de una mera conmemoración. El himno pascual “Cristo resucitó” termina con las palabras muy precisas y reveladores, cuyo sentido no lo rinde precisamente la traducción. Nosotros cantamos: “Cristo resucitó de entre los muertos, y venció la muerte con la muerte otorgando la vida a los que yacían en los sepulcros”.
El verbo “otorgar” parece apuntar a un evento acontecido en el pasado, pues cuando murió Jesús en la cruz, salieron muchos muertos de las tumbas (Mt 27:52-53). Sin embargo, el tiempo del verbo utilizado en el original griego apunta a una acción continua en el tiempo, es decir, otorgando desde aquel momento y hasta el final de los tiempos. Jesús dijo a sus discípulos: “He aquí, yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” (Mt 28:20). También dijo: “No los dejaré huérfanos” (Jn 14:18).
“¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?”. Nosotros somos aquellos que removeremos las paredes de la costumbre en el culto, y saldremos llenos de vida en lugar de enterrar la vida en las costumbres. Nosotros somos aquellos que destruiremos la pared de la superficialidad en las fiestas, pues vivimos el contenido de la fiesta y no sólo la forma. Somos nosotros quienes romperemos la pared del tiempo y haremos lo acontecido en el pasado una realidad en el presente, y no enterraremos la vida en los meros recuerdos.
Cristo ha resucitado y todo es nuevo.
Cristo ha resucitado y nosotros hemos sido vivificados.
Domingo de Las mujeres MIROFORAS,
el JUSTO JOSÉ de ARIMATEA y NICODEMO

Hoy conmemoramos las mujeres portadoras del santo mirra; Santas: María Magdalena, María mujer de Cleofás, Juana, Salomé madre de los hijos de Zebedeo, Marta y María hermanas de Lázaro. Este hecho singular hace que la dignidad de la mujer sea realzada en la Iglesia Oriental con tres bellos nombres a ellas dirigidos: Miróforas, evangelistas e iso-apostólicas.
Miróforas, como “portadoras de Myrón”, el ungüento perfumado con que se cubrían los cadáveres en la sepultura; evangelistas, por su papel de portadoras del Evangelio, de la buena nueva de Cristo resucitado, núcleo del kerigma; y, finalmente, Iso-apostólicas, es decir, “igual a los apóstoles”, pues fueron discípulas de Jesús, le siguieron en vida, son enviadas a anunciarlo y pueden decir, a semejanza de san Pablo, que Cristo resucitado ha salido a su encuentro.
Juntamente con las Miróforas se festeja también a los dos nuevos discípulos de Nuestro Señor: José de Arimatea y Nicodemo que se encargaron del descendimiento del cuerpo del Señor de la Cruz y su posterior depósito en un sepulcro nuevo. Ellos, eran miembros nobles del Concilio o Corte Suprema Judía y al mismo tiempo secretamente discípulos de Jesús.
Troparios
Tono 2.
El Noble José, habiendo bajado tu más puro cuerpo del árbol de la cruz,
lo envolvió en lino fino y ungiéndolo con aromas,
lo colocó en un sepulcro nuevo.
Tono 2.
El ángel se presentó junto al Sepulcro,
diciendo a las mujeres portadoras del bálsamo:
“El bálsamo es apto para los muertos;
pero Cristo se ha mostrado ajeno a la corrupción.
Exclamad, pues, diciendo:
El Señor ha resucitado, otorgando al mundo la gran misericordia.
Kontaquio tono 8.
Aunque descendiste al sepulcro,
Tú que eres Inmortal,
borraste el poder de infierno y levantaste Victorioso,
¡Cristo Dios! Y a las mujeres portadoras del bálsamo dijiste:
¡Regocijaos! Y a Tus discípulos otorgaste la paz,
Tú que otorgas la resurrección a los caídos.
Santoral
Domingo 26:
Hiero mártir Artemon de Laodicea 303
(Hech 6:1-7/Mc 15:43-16:8)
Semana 3 Post-pascua
Lunes 27:
Martin el confesor Papa de Roma 655
(Hch 6:8-7:5,47-60/Jn 4: 46-54)
Martes 28:
Aristarco y compañeros, Apostol de los 70 s.I
(Hch 8:5-17/Jn 6:27-33)
Miércoles 29:
Agape, Irene y Chiona 304. virgenes y màrtires en Iliria
(Hch 8:18-25/Jn 6:35-39)
Jueves 30:
Simeon Ob. Persia Gran Martir
(Hch 8:26-39/Jn 6:40-44)
ABRIL
Viernes 1:
Juan Discípulo de Gregorio decapolita (820)
Hch 8:40-9:19/Jn 6:48-54)
Sábado 2:
Juan de las antiguas cavernas en Palestina/Pafnucio Mr, S.IX
(Hch 9:19-31/Jn 15:17-16:2)








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