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Semana 3 Posterior a Pentecostés/ Tono 2

  • Foto del escritor: Arch.D_Estefan
    Arch.D_Estefan
  • 27 jun 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 4 jul 2025

Nro. 854/ Año XVIII-07/ Junio 29 de 2025


EPÍSTOLA: Rm 5:1-10

EVANGELIO: Mt 6:22-33

COLOR LITÚRGICO: Dorado

 

El Santo Evangelio para este domingo nos trae dos mensajes muy interesantes:

Modo de ver: «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es simple (puro), todo tu cuerpo estará iluminado; pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará a oscuras.»: Entonces, nos dice el Señor, que el criterio de un estado sano es la condición de nuestro ojo: malo o puro. Los judíos, por ejemplo, mientras estaban viendo la benevolencia de los milagros del Señor, lejos de admirar su misericordia, condenaron que hubiera roto con la «ley del Sábado». Su «mal ojo» no les permitía observar la bondad. «El amor no toma en cuenta el mal […] todo lo excusa», dice san Pablo (1Cor 13: 7).

¿Cómo adquirir el ojo «simple»? y ¿por qué se ha contaminado nuestra visión?

La literatura ascética nos habla de las «pasiones» que son tendencias y motivos ocultos en el corazón, que adquirimos y desarrollamos por ambiente, herencia y todo lo que nos rodea día a día: rencor, calumnia, celo, egoísmo y muchos más forman las pasiones que contaminan nuestro modo de ver, y empezamos a complicarnos la vida y considerarla difícil e imposible, y al hermano como «mi infierno» (Jean Paul Sartre). Estas pasiones nos deslumbran e impiden ver la realidad aun en sus detalles más evidentes.

El primer escalón para una vista «simple y pura» es la lógica. Es ilógico que la culpa pertenezca siempre y en todo a los demás. El examen sincero bajo la luz de la razón es capaz de proporcionarme una visión crítica y audaz que me permita conocer cuándo la responsabilidad cae sobre mis hombros y cuándo sobre los del hermano. La vigilancia prudente de los movimientos del alma ante hechos determinados activa el papel de la conciencia para discernir la realidad objetiva.

El segundo escalón, el más esencial, para obtener un ojo «puro» es el amor que «no toma en cuenta el mal» y «todo lo excusa». ¿Acaso el hombre bondadoso y espiritual es ciego para que no vea la maldad?» En realidad, éste es el más apto para advertir la mínima presencia de las pasiones. Ve la maldad pero no la considera; es decir, la ofensa del hermano no anula al hermano. No ve en el pecado del prójimo un alma condenada sino una posibilidad futura de arrepentimiento y de conciliación, tal como una madre que, si bien no está ciega a los errores y a las ofensas de su hijo, sigue amándolo, sirviéndolo y «viéndolo» como la criatura más bella: es el ojo simple y puro. Cuando presentaron a Jesús a una mujer adúltera esperando su permiso para apedrearla, Él vio en ella un alma digna, no de condenación, sino de atención: «Tampoco yo te condeno...» (Jn 8:11).

¿Cómo adquirir un ojo tal? ¿Acaso es posible lograrlo en una sociedad llena de competencia y de búsqueda de autorrealización? El paciente busca al oculista para que le recete unos lentes, y el cristiano busca la Iglesia, que le receta la palabra de Dios; la coloca siempre ante sus ojos cual lentes que purifican su vista; de aquí en adelante, cada vez más, obtendrá el «pensamiento de Cristo» (1Cor 2:16); y el prójimo ya no volverá más a ser visto como «mi infierno» sino como mi compañero en el camino de la Luz.

2. “Busquen primero su Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura”: ¿Qué es mejor: servir a Dios o servir al dinero? Algunos responderán: “A los dos”. Pero Jesús nos dice que simplemente no es posible servir bien a dos señores en guerra y tan opuestos a la vez entre sí. Si lo intentamos, nos frustraremos y perderemos el tiempo. “No pueden servir a Dios y al dinero”. El ansia del dinero (el servirlo) es egoísmo, y suele llevar consigo la explotación y la injusticia. Pero Dios es amor. Son dos cosas contrapuestas. Para muchos el dinero (y la corrupción) es el único guía de sus vidas: como para un marinero es la estrella polar y sus instrumentos de navegación. El problema no está en tener dinero, sino en ser esclavo de él, en convertirlo en nuestra prioridad más importante, en que enrede sus tentáculos alrededor de nuestros corazones y va ya ahogando nuestra relación con Dios y la ayuda a los más necesitados.  

Jesús nos recomienda: “No anden preocupados por su vida, qué comerán, ni por su cuerpo, con qué se vestirán. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?  Jesús parece adelantarse a nuestro tiempo y darnos buenos consejos citadinos. Y nos recomienda la paz, la serenidad, el saber descansar, el olvidarnos de los negocios el fin de semana y dedicarlo en cambio al descanso, a la familia y a Dios. Parece recomendarnos que digamos con frecuencia: “Se hace lo que se puede”. Jesús nos pide que no nos dejemos distraer por preocupaciones.¿Cómo argumenta Jesús para que no nos preocupemos? Jesús nos dice: Dios provee a la golondrina que trabaja, pero que no se preocupa. Las aves “no siembran, ni siegan, ni guardan en graneros”. Construyen nidos, buscan comida, y cuidan a sus pequeños. “Asimismo, ¿quién de ustedes podrá, acongojándose, añadir un rato más a su vida?”   

El Padre, que ha demostrado su generosidad a lo largo de toda la creación, sabe de nuestras necesidades – y, si primero buscamos el reino de Dios y justicia, “todas estas cosas les serán añadidas” (v. 33). “Así que, no se acongojen por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta a cada día su afán”.  Los problemas de hoy bastan para hoy. ¡Ya es bastante tener que preocuparse por los problemas de hoy; no añadan los de mañana antes de que lleguen! No sucumban a la ansiedad del futuro. El Padre que proveyó para nosotros ayer también proveerá para nosotros mañana.

 

Miércoles 2 de Julio de 2023

Judas Apóstol y Hermano del Señor

Lecturas:

Jud 1:1-10/ Jn 14:21-24

Color litúrgico: Dorado

 

Era de los 12 discípulos de Cristo, provenía del clan del rey David y Salomón, era el hijo del justo José el prometido de su primera esposa.

El santo apóstol Juan el Teólogo escribe en su Evangelio: "Tampoco sus hermanos que creen en él" (7.5). San Teofilacto, Arzobispo de Bulgaria, explica estas palabras de la siguiente manera: al comienzo del ministerio terrenal del Señor Jesucristo, los hijos de José, incluido Judas, no creían en su esencia divina. La tradición indica que cuando el justo José el prometido, al regresar de Egipto, comenzó a dividir la tierra que le pertenecía entre sus hijos, quiso asignar una parte a Cristo Salvador, nacido prehistóricamente e incorruptamente de la Bienaventurada Virgen María. Los hermanos se opusieron a esto, y solo el mayor de ellos, Jacob, aceptó a Cristo Jesús en posesión conjunta de su parte, y por esto fue llamado el hermano del Señor. Más tarde, Judas creyó en Cristo Salvador como el Mesías esperado, con todo su corazón se volvió hacia Él y fue elegido por Él entre los 12 discípulos más cercanos. 

El Santo Apóstol Judas también tenía otros nombres: el Evangelista Mateo lo llama "Levayus, llamado Thaddeus" (10.3), el Santo Evangelista Marcos también lo llama Thaddeus (3.18 ), y en los Hechos de los Santos Apóstoles se lo menciona bajo el nombre Varsovia (15.22).

Después de la Ascensión del Señor Jesucristo, el apóstol Judas partió predicó el evangelio, primero en Judea, Galilea, Samaria y Edom, y luego en los países de Arabia, Siria y Mesopotamia, y finalmente llegó a la ciudad de Edessa. Aquí completó lo que había iniciado su predecesor, un apóstol de entre 70, Tadeo. Se dice también que el santo apóstol Judas fue a predicar en Persia y desde allí escribió su epístola conciliar en griego, en las palabras breves. Contiene una enseñanza dogmática sobre la Santísima Trinidad, sobre la encarnación del Señor Jesucristo, sobre la distinción entre ángeles buenos y malos, sobre el futuro Día del Juicio Final. Moralmente, el apóstol convence a los creyentes de protegerse de la impureza carnal, de ser buenos en sus deberes, oración, fe y amor, de llevar a los perdidos por el camino de la salvación, de protegerse de las enseñanzas de los herejes; que solo la fe en Cristo no es suficiente, las buenas obras inherentes a la enseñanza cristiana también son necesarias.

El santo murió mártir alrededor del año 80 en Armenia, en la ciudad de Arat, donde fue crucificado en la cruz y atravesado por flechas.

 

Santoral


Domingo 29: 

Tikon de Amatunte

(Rm 5:1-10/Mt 6:22-33)


Semana 4 Post-Pentecostés/Tono 2

Lunes 30: 

Emanuel y compañeros mártires: Sabel e Ismael

(Rm 9:18-33/Mt 11:2-15)


JULIO 2025

Martes 1: 

Leoncio Mártir (75) y sus compañeros: Hipacio y Teodulo.

(Rm 10:11-11:2/Mt 11:16-20)


Miércoles 2: 

Apóstol  Judas Tadeo, pariente del Señor (Siglo I)

(Jud 1:1-10/Jn 14:21-24)

(Rm 11:2-12/Mt 11:20-26)


Jueves 3: 

Metodio obispo de Olimpo Martir (Año 312)

(Rm 11:13-24/Mt 11:27-30)


Viernes 4:

Julian de Tarso Mártir (Siglo IV)

(Rm 11:25-36/Mt 12:1-8)


Sábado 5: 

Eusebio Ob-Mr -Samosata

(Rm 6:11-17/Mt 8:14-23)

 
 
 

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