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🌞 *Los diez leprosos* 🙏🏻

  • Foto del escritor: ☦️ Rev_P. Estefan
    ☦️ Rev_P. Estefan
  • 20 dic 2025
  • 7 Min. de lectura
Nro. 879/Año XVIII-32
Nro. 879/Año XVIII-32

Domingo 28 Post-Pentecostés/ TONO 1

EPÍSTOLA:

Col 1:12-18

EVANGELIO:

Lc 17:12-19

COLOR LITÚRGICO:

Dorado


 “El Precio de la Gratitud”

 

☦️ ¡¡Cristo está en medio de nosotros!!


La Iglesia, al proclamar el Evangelio de los diez leprosos, nos introduce en una profunda enseñanza espiritual: “la diferencia entre recibir un don de Dios y reconocer al Dador del don”. Aquí se revela lo que podemos llamar, con toda propiedad, el precio de la gratitud. En sentido espiritual, pueden considerarse leprosos no sólo aquellos que padecen una enfermedad del cuerpo, sino también quienes, careciendo del conocimiento de la verdadera fe, admiten diversas doctrinas del error. No ocultan su ignorancia, sino que, por el contrario, aparentan poseer un gran saber y emplean un lenguaje jactancioso. Esta lepra interior —la corrupción del pensamiento y del corazón— es más grave que la externa, pues desfigura el alma. Cuando los leprosos llaman a Jesús “Maestro”, dan a entender que reconocen en Él al que tiene poder para curar no sólo el cuerpo, sino también la doctrina falsa que enferma al espíritu.

                  Los diez se detienen a lo lejos, avergonzados por su impureza. Creían que Jesucristo los rechazaría, como lo hacía el resto de la sociedad. Sin embargo, aunque permanecen a distancia por temor, se acercan por medio de la súplica: “!Jesús, Maestro ten piedad de nosotros!”, Aquí se cumple la palabra: el Señor está cerca de los que lo invocan con verdad. La ley judía declaraba inmunda la lepra corporal; pero la ley del Evangelio enseña que la verdadera impureza es la interior, aquella que separa al hombre de Dios. Invocan el nombre de Jesús y obtienen lo que desean, porque Jesús significa Salvador. No piden oro ni plata, sino la salud y la purificación del cuerpo, Tampoco ruegan como simples mortales: al llamarlo Maestro, es decir, Señor, manifiestan una fe que roza el reconocimiento de su divinidad. No obstante, Cristo los envía a presentarse ante los sacerdotes, conforme a la Ley, para que se constate la curación. La obediencia precede al milagro, y el milagro se consuma en el camino.

                  Pero aquí se abre el núcleo del Evangelio y del título que lo encabeza. Uno solo, al verse curado; regresa glorificando a Dios. La curación le da la valentía para aproximarse, y se postra a los pies de Jesús dándole ¡Gracias a Diso!. Su gratitud no es sólo verbal: se expresa en la adoración, en la humildad y en la confesión implícita de su indignidad. Cae rostro en tierra porque recuerda el mal que ha padecido y se avergüenza, reconociendo que todo ha sido Gracia. Este gesto revela el verdadero precio de la gratitud. No se trata de pagar por el milagro —pues el don es gratuito—, sino de reconocer que la salvación exige algo más que recibir: exige volver, glorificar a Dios y rendirse ante Él. A este hombre, Cristo le dice: “Levántate y vete; tu fe te ha salvado”. Los otros nueve fueron curados, pero sólo uno fue salvado. La ingratitud les costó la plenitud del don.

                  Así se nos enseña que la fe crece mediante la humildad, como lo confirma la enseñanza inmediatamente anterior sobre el deber del discípulo. La gratitud es la manifestación visible de una fe viva; su ausencia, en cambio, delata una fe incompleta. La malicia y el descuido espiritual hicieron que los otros nueve perdieran aquello que no supieron valorar. De aquí se deduce también que nada impide agradar a Dios, aunque se provenga de un pueblo considerado profano, con tal de obrar con rectitud. El samaritano, extranjero y despreciado, fue el agradecido; los nueve israelitas, herederos de la promesa, fueron los ingratos. Nadie, pues, debe ensoberbecerse por su linaje o por haber nacido en padres santos.

                  Esta enseñanza permanece vigente. En nuestros días muchos oran, suplican y piden con insistencia; levantan la voz para clamar por compasión, como aquellos diez leprosos. Pero son pocos los que regresan para dar gracias. San Pablo nos recuerda que la vida cristiana debe estar marcada por la Acción de Gracias. Pedir no es malo; lo que hiere la relación con Dios es recibir sin agradecer. Dios, en su misericordia, a veces retiene lo que pedimos, no por dureza, sino para no agravar nuestra culpa. Negar un beneficio al ingrato puede ser, paradójicamente, un acto de compasión. Porque el verdadero precio de la gratitud no es la pérdida material, sino la salvación; no es el milagro en sí, sino el encuentro con Cristo, al cual sólo llega en verdad a quien vuelve con humilde corazón para dar las gracias. Amén.

 

La Navidad en Nuestra Santa Iglesia Ortodoxa

Vivir los ayunos y las fiestas es una manera de hacer de la fe una experiencia total. La Iglesia tiene como costumbre el Hacer Presente, no sólo recordar los acontecimientos de las fiestas. Cualquiera que haya vivido la Semana Santa Ortodoxa y la Pascua sabrá algo del sentimiento de participar. Las comunidades Ortodoxas como las Rusas y las Serbias observaban el Calendario Juliano (el Estilo Antiguo), el cual, actualmente, tiene 13 días de retraso respecto del calendario Gregoriano moderno celebrando así la Navidad el 7 de enero pues estas fechas dependen del ciclo lunar, algunas veces coinciden con las fiestas de Occidente. Sin embargo, hay ocasiones en que pueden ser hasta cinco semanas después.

La Navidad no se celebra tan pródigamente, como en Occidente, y aunque se sirve una buena comida, después del ayuno de Adviento, no hay muchos platos tradicionales como los que hay en una Navidad inglesa. Los griegos se dan regalos en Año Nuevo. Los rusos ponen árboles de Navidad y se dan regalos, pero, aun así, es un tiempo mucho más tranquilo. Los servicios de la Iglesia se concentran en el Misterio de Cristo convirtiéndose en Hombre y está estrechamente, ligada con la THEOFANÍA, la cual cierra la temporada de Navidad. En la Ortodoxia, la THEOFANÍA es la celebración del Bautismo de Cristo, en el Jordán, y durante el servicio se bendice agua, que se lleva a casa.

 

El Pesebre: 


Para Nuestra Comunidad local representa una lección de vida y, también de amor y sencillez; pues cada elemento es una oportunidad para reflexionar sobre los valores cristianos, los signos del pesebre son:

  • La Choza: Sencillez y Humildad

  • El Buey: Calienta con su aliento la cuna, hogares con ambientes cálidos y amorosos. 

  • El Niño Jesús: Representado con el Color Dorado Significado de Sabiduría Divina, Rey de reyes y Guía Espiritual que se aloja en cada corazón.

  • La Virgen María: A la izquierda del Niño, Color Rosa; Significado de Amor puro, Fidelidad y Amor a Dios.

  • San José: A la derecha del Niño, Color Azul; significado de protección; Hombre que inspira obediencia y fortaleza. 

  • Los Reyes Magos: Naturaleza Real, Dios, Sufrimiento y Muerte. 

  • Gaspar: Color Naranja, Entregador de oro; significado de la provisión de todo bien Material. 

  • Melchor: Color Violeta; Traedor del Incienso; Significado de limpieza y Consumación de todo lo negativo. 

  • Baltazar: Color Verde, Traedor de la Mirra; Significación del Don de Sanación.

  • Los Pastores: Representa la Humanidad, Grata, Sencilla, Presta a ayudar, Alegre y que se le da a cuidar un rebaño. 

  • Las Ovejas: Obediencia, Docilidad y Confianza.

  • La Estrella: De Ocho Puntas, Señal del Espíritu Santo y Renovación de la Luz inagotable que disipa las tinieblas y trae la Esperanza. 

  • Los Ángeles: Bondad, Amor, Misericordia, Protección e Instructores de nuestros que haceres diarios.

 

Los Colores de la Navidad: 

  • El Rojo: Representa la Sangre de Jesucristo, el Fuego y la Caridad, así como también representa al Amor Divino y por ende la alegría en cada Corazón.

  • El Verde: Simboliza la esperanza de la Vida eterna, además de la Naturaleza, La Vida, La Juventud.

  • El Blanco: Evoca la Pureza, La Alegría, la fe y la iluminación. 

  • Dorado: Representa a Dios y con ÉL la Prosperidad y la Riqueza espiritual.

 

22 de Diciembre de 2023

CONCEPCIÓN de la Theotokos por Santa Ana



EPÍSTOLA: Gál 4:22-31

EVANGELIO: Lc 8:16-21

Color litúrgico: Dorado


La Concepción de la Theotokos nos introduce en el misterio del inicio oculto de la salvación. No se trata aún del nacimiento visible de María, sino del momento en que la promesa de Dios comienza a realizarse silenciosamente en la historia humana.

La Epístola a los Gálatas (4:22-31) presenta el contraste entre el nacimiento “según la carne” y el nacimiento “por la promesa”. San Pablo muestra que la vida verdadera no procede del esfuerzo humano, sino de la fidelidad de Dios. Santa Ana, marcada por la esterilidad y la espera dolorosa, se sitúa en esta lógica de la promesa: su maternidad es fruto de la Gracia divina y de una fe perseverante, no de la autosuficiencia humana.

El Evangelio de Lucas (8:16-21) ilumina esta fiesta al hablar de la lámpara que se enciende para dar luz. María, concebida hoy en el seno de Santa Ana, está llamada a ser esa lámpara purísima que llevará al mundo la Luz verdadera, Cristo. Cuando Jesús afirma que su madre es quien escucha la Palabra de Dios y la cumple, revela la grandeza espiritual de María: su obediencia total a la Voluntad Divina.

Esta celebración enseña que Dios actúa con paciencia, preparando en lo escondido su obra de salvación, y nos invita a vivir como hijos de la promesa, dejando que la luz de Cristo brille en nuestra vida.


Santoral


Domingo 28 Post-Pentecostés/ TONO 3


Domingo 21: 

Patapio Mj-VII

(Col 1:12-18/Lc 17:12-19)


Semana 29 Pos-Pentecostés/Tono 3


Lunes 22: 

Concepción de la Theotokos por Santa Ana.

(Gál 4:22-31/Lc 8:16-21)

(Heb 3:5-11,17-19/Mc 8:11-21)


Martes 23: 

Menas, Hermógenes y compañeros mártires

(Heb 4:1-13/Mc 8:22-26)


Miércoles 24: 

Daniel el Estilita/ Nikón cavernas kiev-XII.

(Heb 5:11-6:8/Mc 8:30-34)


Jueves 25: 

Espiridón de Trimitos (Ob-Chipre) /

Germán de Alaska.Taumaturgos (Heb 7:1-6/Mc 9:10-16)


Viernes 26: 

Eustrato-Compñrs-Mrs-I/ Lucia Virgn-Mr-304.

(Heb 7:18-25/Mc 9:33-41)


Sábado 27: 

Tirso y Compañeros-Martires-IV

(Ef 2:11-13/Lc 14:1-11)

 

 
 
 

Comentarios


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