☦️Domingo 5 Posterior a Pentecostés/ Tono 4
- Ortodoxos

- hace 3 horas
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EPÍSTOLA:
Romanos 10:1-10
EVANGELIO:
Mateo 8:28-9:1
COLOR LITÚRGICO:
Dorado
"¡Venga a nosotros Tu reino!"
Muchos cristianos consideran que el diablo es una invención piadosa por parte de creyentes que quieren personificar el mal, o justificar sus pasiones al hacer el mal. Pero el diablo, según la enseñanza bíblica, vive y existe.
Cuando Cristo cruzó el mar de Galilea después de calmar la tempestad, no llegó a un lugar de reposo, sino a un territorio donde la tormenta interior del ser humano era más feroz que la del mar. Allí, en la región de los gergesenos, Cristo encuentra dos hombres poseídos, desfigurados por el poder del enemigo, viviendo entre tumbas, aislados de toda comunión humana. Estas cuevas, eran refugio de “locos y endemoniados que encontraban insoportable la compañía humana”. La imagen es profundamente simbólica: el demonio empuja siempre hacia la soledad, hacia la ruptura de la comunión, hacia la deshumanización.
Los poseídos salen al encuentro de Cristo no por iniciativa propia, sino atraídos por la fuerza invisible de Dios. Incluso en la esclavitud más profunda, la presencia de Cristo ejerce una atracción que el demonio no puede impedir. La luz del Señor penetra incluso en las cavernas de la muerte y obliga al mal a manifestarse. La llegada de Cristo revela lo oculto, expone lo que estaba escondido, obliga al enemigo a salir a la superficie. Los evangelistas describen a estos hombres como extremadamente feroces, capaces de romper cadenas, de herirse a sí mismos, de impedir el paso a cualquiera que intentara cruzar por aquel lugar. En esta ferocidad se ve una imagen del alma humana cuando ha perdido la comunión con Dios: el hombre se vuelve enemigo de sí mismo, enemigo de los demás y enemigo de la vida.
Cuando el poseído corre hacia Jesús y grita, no es él quien habla, sino los espíritus que lo poseen “Claramente, los gritos provenían de espíritus malignos, de quienes la palabra de Dios dice que ‘creen y tiemblan’”. Esta confesión involuntaria revela que los demonios reconocen la divinidad de Cristo antes que muchos hombres. Lo llaman “Hijo de Dios”, no por devoción, sino porque su presencia los atormenta. La luz de Cristo es para ellos fuego, juicio anticipado, tormento. San Juan Crisóstomo dice que los demonios “eran castigados invisiblemente y atormentados más violentamente que el mar”. La santidad de Cristo ilumina y purifica, pero también quema aquello que se opone a Dios.
“¿Por qué has venido aquí para atormentarnos antes del tiempo?”. Esta frase revela que la Encarnación, la predicación, los milagros, la fundación de la Iglesia y la presencia del Espíritu Santo; constituyen para Satanás una derrota anticipada. El demonio sabe que su tiempo está contado, sabe que el Reino de Dios ya ha irrumpido, Que la victoria de Cristo es irreversible. Por eso teme, por eso grita, por eso suplica. “El mejor engaño del diablo es que creamos que él no existe”. Pero aquí, en este Evangelio, el demonio no puede ocultarse. Habla, confiesa y tiembla.
La tradición enseña que Satanás era un ángel de luz, caído por orgullo, por querer establecer un reino sin Dios. Dios permitió que el diablo actuara antes del Juicio Final porque esa confrontación es útil para la perfección espiritual del ser humano. El combate entre el Reino de Dios y el reino de Satanás continúa, aunque el resultado final ya está decidido. El demonio, como dice la Escritura, “recorre la tierra como un león buscando a quien devorar”, porque sabe que su tiempo se acaba.
Los demonios piden entrar en una piara de cerdos. Cristo lo permite. La piara —dos mil animales, según Marcos— se precipita al mar y perece: “Tal es la naturaleza del mal: astuto y autodestructivo; insensato, ciego y suicida”, Su destino es la autodestrucción. Pero aquí ocurre algo profundamente humano. Los habitantes de la región, al enterarse del milagro, no se alegran de los poseídos liberados y No reconocen la presencia del Salvador; "Se compadecieron de sus cerdos”. Esta frase es un espejo para nuestra alma: ¿Cuántas veces valoramos más nuestras seguridades, nuestros bienes, nuestras costumbres, que la presencia de Cristo?, ¿Cuántas veces preferimos la tranquilidad a la conversión?, ¿Cuántas veces tememos que el Señor cambie nuestra vida?.
Los gadarenos le piden a Cristo que se vaya, no quieren su luz: “Así, a veces Dios, frente a la ira de sus enemigos, los escucha y se aleja cuando debe hacerlo”. No porque quiera abandonarlos, sino porque respeta su libertad. El Señor no se impone. Si el corazón lo rechaza, Él se aparta.
Y aquí nace la oración: “Venga a nosotros Tu Reino”. No es una frase piadosa. Es una súplica que implica compromiso. Él ha expulsado al demonio; nosotros debemos resistirlo. Él ha inaugurado el Reino; nosotros debemos extenderlo. Que esta oración brote de nuestro corazón con la fuerza de quienes han visto la luz vencer a las tinieblas. Que venga Su Reino en nuestra vida, en nuestra comunidad, en nuestra ciudad, en nuestra Iglesia. Que venga en nuestras sombras, para convertirlas en luz. Que venga en nuestras heridas, para convertirlas en vida. Que venga en nuestro corazón, para hacerlo suyo. Porque Cristo ha comenzado la obra, y nosotros, sus hermanos, debemos continuarla.
Amén.
🌟 La Santísima Theotokos de Vladímir
Владимирской иконы

Icono de la Ternura y Protectora de la Rus 🕊️
Es uno de los iconos más venerados de toda la tradición ortodoxa, considerado protector de la Rus y modelo perfecto del tipo iconográfico Eleúsa, la “Virgen de la Ternura”. Su origen se remonta al siglo XII: fue pintado en Constantinopla y enviado a Kiev alrededor de 1130, desde donde pasó a Vladímir en 1155 y finalmente a Moscú. El original se conserva hoy en la Galería Tretiakov.
Este icono pertenece al tipo Eleúsa, caracterizado por el gesto íntimo en el que el Niño Jesús inclina su rostro hacia la mejilla de su Madre, mientras Ella lo acoge con una mezcla de amor, compasión y presentimiento del sacrificio. El pie izquierdo del Niño, visible y doblado, es un rasgo distintivo del original. La Virgen inclina la cabeza hacia Él, no solo como madre, sino como intercesora que abraza al mundo entero en su Hijo. Las inscripciones griegas tradicionales —ΜΡ ΘΥ, “Madre de Dios”— recuerdan su origen bizantino.
El sentido espiritual del icono es profundo: expresa la unión inseparable entre la ternura humana y el misterio divino. La mejilla del Niño pegada a la de su Madre revela la encarnación real del Verbo, mientras la mirada de la Virgen, suave pero grave, contempla no solo a Jesús, sino también al creyente. En la tradición ortodoxa, este icono es un signo de protección, consuelo y intercesión maternal. Se le atribuyen grandes milagros, especialmente la salvación de Moscú ante invasiones en 1395, 1451 y 1480.
Su historia está marcada por momentos decisivos para la fe de la Rus: acompañó traslados de príncipes, procesiones en tiempos de guerra y elecciones de patriarcas. Para los fieles, la Theotokos de Vladímir es un icono que revela la cercanía de Dios, la ternura de la Madre y la victoria de la luz sobre la oscuridad. Es, en palabras de los santos, “la imagen que guarda a la nación y guía a los corazones hacia Cristo”.
Santoral
Domingo 5 Post-Pentecostés/ TONO 4
Domingo 5:
Eusebio Ob-Mr -Samosata (380)
(Rm 10:1-10/Mt 8:28-9:1)
Semana 6 Post-Pentecostés/Tono 4
Lunes 6:
Icono -VIRGEN de San Vladimir (Владимирской иконы)
(Fel 2:5-11/Lc 10:38-42;11:27-28)
(Rm 16:17-24/Mt 13:10-23)
Martes 7:
Nacimiento de San JUAN BAUTISTA el PRECURSOR
(Rom 13:11-14:4/Lc 1:1–25,57–68,76,80)
(1Cor 1:1-9/Mt 13:24-30)
Miércoles 8:
Febronia Virgen y Mártir, IV
(1Cor 2:9-3:8 /Mt 13:31-36)
Jueves 9:
Tikhvin Icono de la Madre de Dios (1383) (Тихвинской иконы)
(1Cor 3:18-23/Mt 13:36-43)
Viernes 10:
Sansón el hospitalario de Constantinopla, 530
(1Cor 4:5-8/Mt 13:44-54)
Sábado 11:
Traslado-Rel-Sn-anárgrs: Ciro, Juan/
Virgen de Las 3 Manos (Икона Богородицы Троеручица)
(Rom 9:1-5/Mt 9:18-26)








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