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✨Semana 6 Post. Pascua/EL CIEGO DE NACIMIENTO /TONO 5✨

  • Foto del escritor: ☦️ Rev_P. Estefan
    ☦️ Rev_P. Estefan
  • 16 may
  • 4 min de lectura
Boletín ortodoxo Nro. 900/ Año XVIII-51
Boletín ortodoxo Nro. 900/ Año XVIII-51

EPÍSTOLA:

Hechos 16:16-34

EVANGELIO:

Juan 9:1-38

COLOR LITÚRGICO: 

Rojo


La santa Iglesia nos propone hoy dos lecturas que, aunque provienen de contextos distintos, revelan una misma verdad espiritual: Cristo es el que libera, ilumina y recrea al ser humano; así lo vemos en el encarcelamiento de Pablo y Silas en Filipos, narrado en los Hechos de los Apóstoles, y en la curación del ciego de nacimiento según el Evangelio de San Juan. En Filipos, los apóstoles expulsan un espíritu de adivinación que esclavizaba a una muchacha, y esta liberación espiritual provoca la reacción violenta de quienes se beneficiaban económicamente de su opresión, recordándonos que cuando Cristo libera, el mundo se resiste, porque la luz siempre incomoda a quienes viven de las tinieblas. Pablo y Silas son golpeados, encadenados y arrojados a la prisión, pero en medio de la noche, en lugar de desesperación, elevan himnos a Dios, convirtiendo la cárcel en templo y la oscuridad en liturgia; entonces sobreviene un terremoto que abre las puertas y rompe las cadenas, signo de que Dios no solo libera cuerpos, sino también corazones. 

 

El carcelero, al ver aquello, pasa del miedo a la fe y pronuncia la pregunta fundamental de todo ser humano: “¿Qué debo hacer para salvarme?”, recibiendo la respuesta apostólica que atraviesa los siglos: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa”, mostrando que la fe no transforma solo al individuo, sino que alcanza a la familia entera. En el Evangelio, por su parte, contemplamos uno de los milagros más impresionantes de Cristo: la curación del ciego de nacimiento, realizada antes de la resurrección de Lázaro, y que los Padres —entre ellos San Basilio— consideran un acto creador, pues este hombre no solo era ciego, sino que carecía de los ojos mismos; por eso Jesús escupe en la tierra, hace barro y unge los ojos del hombre, gesto que recuerda al Génesis, cuando Dios formó al primer hombre del polvo de la tierra.


Aquí Cristo no solo sana, sino que crea; no solo restaura, sino que recrea, revelándose como la Luz del mundo y como el Dios verdadero que da forma, sentido y vida. Este signo, realizado en sábado, provoca escándalo entre los fariseos, quienes no pueden negar el milagro, pero tampoco aceptarlo, porque la luz que ilumina al humilde enceguece al orgulloso; así, mientras el ciego avanza hacia la fe —“Ese hombre llamado Jesús…”, “Es profeta…”, “Si este no viniera de Dios…”, “Creo, Señor”—, los fariseos avanzan hacia la oscuridad, mostrando que la verdadera ceguera no es la falta de ojos, sino la cerrazón del corazón. Este milagro es también un signo de la segunda creación: si en el principio Dios formó al hombre del polvo, ahora el Hijo, enviado por el Padre, reconstruye al ser humano desde dentro, transformando lo existente en algo mejor, anticipando la Pascua en la que la humanidad caída será recreada por Cristo.

 

Y así como el carcelero de Filipos experimentó una liberación que cambió su vida, también el ciego de nacimiento experimenta una iluminación que transforma su existencia entera, porque Cristo no entra en la vida humana para mejorarla un poco, sino para recrearla desde sus cimientos. Estas lecturas nos invitan a reconocer nuestras propias cegueras y prisiones: decisiones tomadas sin discernimiento, pecados que preferimos no mirar, heridas que no queremos reconocer, rutinas que nos adormecen, intereses que nos atan, miedos que nos paralizan, injusticias que sufrimos o provocamos, noches de angustia en las que sentimos que Dios está lejos. Pero la Palabra de hoy nos asegura que Cristo entra en esas noches y en esas cegueras, que Él abre puertas que creíamos cerradas y da luz donde pensábamos que solo había oscuridad. En la economía que manejamos, en la familia que cuidamos, en la salud que defendemos, en la tristeza que cargamos, en la alegría que celebramos, cada momento es un lugar donde Cristo puede abrir los ojos y romper cadenas, porque toda circunstancia humana es un espacio para reconocer al Señor. Por eso la Iglesia canta:

 

Oh Señor, ilumina mis ojos espirituales oscurecidos con las tinieblas del pecado; úntalos con la humildad y lávalos con las lágrimas del arrepentimiento”,

 

Recordándonos que la verdadera visión nace de la humildad y del arrepentimiento. Hoy, como el ciego de nacimiento, digamos: “Creo, Señor”, y como el carcelero, abramos nuestra casa interior para que Cristo entre y transforme todo. Que esta liturgia sea para nosotros un terremoto espiritual que abra nuestras prisiones y un baño de Siloé que lave nuestros ojos, para que podamos reconocer al Señor en cada circunstancia de la vida y caminar en la luz de su rostro, a Él la gloria, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. 

 

Sexto Domingo después de Pascua:

El Ciego de Nacimiento

 

La Iglesia Ortodoxa vive el Domingo del Ciego de Nacimiento como un momento luminoso dentro del Pentecostarion, cuando la alegría de la Resurrección ya ha inundado la vida de los fieles, pero aún avanzamos hacia la Ascensión y Pentecostés. En este domingo, la comunidad contempla a Cristo como Luz del mundo, que no solo devuelve la vista, sino que crea ojos donde no los había, revelando que la Pascua es una fuerza viva que transforma al ser humano desde dentro. El milagro del ciego se entiende como una nueva creación, un anticipo de la iluminación que el Espíritu Santo derramará en Pentecostés. Litúrgicamente, la celebración está llena de himnos que hablan de luz, agua viva y renovación interior. La Iglesia invita a los fieles a reconocer sus propias cegueras espirituales y a dejar que la gracia del Resucitado abra los ojos del corazón. Así, este domingo se convierte en un llamado a caminar hacia la visión plena de Dios, dejando que la luz pascual transforme cada aspecto de la vida.

 

Santoral

Domingo 6 Post. Pascua/EL CIEGO DE NACIMIENTO/TONO 5 

   

Domingo 17: 

Pelagia Vrg-Mrt -Tarso Asia menor

(Hch 16:16-34/ Jn 9:1-38)


Semana 6 Post-pascua

Icono -Madre de Dios el Cáliz Inagotable (Неупиваемая Чаша)

Lunes 18: 

Irene-Tesalónica,Gn-Mr/ Eulogio el confesor,Obispo-Edesa

(Hch 17:1-15/ Jn 11:47-57)


Martes 19: 

Job el Justo probado/Traslado-Reliquias de San Sava de Serbia

(Hch 17:19-28/ Jn 12: 19-36)


Miércoles 20: 

Aparición- Cruz en Jerusalén

(1 Cor 1:18-24 / Jn 19:6-11,13-20,25-28,30-35) 

(Hch 18:22-28/ Jn 12:36-47)


ASCENSIÓN DE NUESTRO SEÑOR DIOS Y SALVADOR JESUCRISTO.

Jueves 21: 

Ap-Ev. JUAN el Teólogo

(1a Jn 1:1-7/ Jn 19:25-27, 21:24-25)

(Hch 1:1-12/ Lc 24:36-53)


Viernes 22: 

Tras-rel San Nicolás a Bari/ Prof. Isaias

(Heb 13:17-21/Lc 6:17-23)

(Hch 19:1-8/ Jn 14:1-11)


Sábado 23: 

Ap. SIMÓN el  Zelota

(1Cor 4:9-16/ Mt 13:54-58)

(Hch 20:7-12/ Jn 14:10-21)

 
 
 

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